El siguiente relato sobre separación está inspirado en hechos reales:

Buenas, mi nombre es Noelia, tengo 33 años y vivo en la zona de Alameda de Osuna de Madrid. Con 25 decidí casarme con Diego, y desde entonces compartimos una historia de vida.

Aún recuerdo cuando tomé la decisión de casarme. Estuve siendo pareja de hecho con Diego menos de un año, cuando un día, sin ton ni son, un 6 de enero tras comer con la familia celebrando el día de reyes, me propuso casarme con él.

Recuerdo que era un día muy frío y fuimos al centro de Madrid (cerca de Gran Vía) a comer unos churros. De repente vi cómo esas palabras salían por su boca: “Noelia, ¿te quieres casar conmigo?” mientras me enseñaba un anillo. Y qué te puedo contar, estaba muy emocionada… Así que en ese mismo momento acepté. Aún recuerdo mi ilusión y mi decisión total por dar un paso más.

Pero esta decisión no gustó a todos. Algunos familiares y amigos me presionaban constantemente, me decían que estaba “loca”, que no era normal que estuviese tan segura, que aún me quedaba mucho por vivir, que iba a perder mi juventud y que Diego a lo mejor no era la persona indicada. Sinceramente no entendía nada, no comprendía que otras personas me presionasen por vivir una vida que no era suya. Siempre que me decían frases de este estilo, pensaba: “¿no te puedes meter en tus asuntos y dejar mi vida en paz?”

Tenía miedo a perderle por si se enteraba de todos estos comentarios, por lo que simplemente me quedé callada.

 

miedo a discutir

 

Reconozco que nunca tuve el valor de responder a las personas de mi alrededor. También me dolía que fuesen personas de mi entorno más cercano, pues solían ser personas muy allegadas y no entendía esa manera de hacerme daño.

Decidí seguir adelante y estuve muy ilusionada con todos los preparativos de la boda. Cuando llegó el gran día se pasó volando, lo pasamos muy bien y lo celebramos por todo lo alto. Pero… noté a algunas de esas personas que nos miraban con cierto recelo, incluso llegué a oír un comentario que no me gustó nada: “a ver cuánto duran…”

¿Y qué pasó? Me volví a comer mis palabras, no contesté. Estaba muy enfadada, pero me lo guardé para mí, no quería molestar ni montar el espectáculo. De hecho, tampoco se lo llegué a contar a Diego en ese momento, creo que habría estropeado todo.

Cuando nos fuimos a vivir juntos fue genial, la convivencia era muy buena y me sentía muy feliz. Pero poco a poco, a medida que pasaron los años y nuestra vida profesional fue cambiando, las cosas se empezaron a torcer. Por motivos laborales, nos veíamos muy poco al día, y nuestra relación de pareja empezó a enfriarse.

Un día, sin esperármelo, tal y como te he contado antes que me pidió casarme con él, sin ton ni son, me dice que está empezando a sentir algo por otra persona, que solamente la ha visto un par de veces… pero que me quiere a mí.

En esta situación estaba en un mar de dudas y no sabía cómo actuar. Simplemente me quedé callada y me marché, necesitaba pensar. Continuamente me venían a la cabeza preguntas del tipo: “¿Dice que me quiere y se va con otra?; ¿Le pido el divorcio?; ¿Esto tendrá solución?; ¿Y ahora qué?”

Estuve días sin hablarle, lo único que le dije fue: “me siento mal

 

Él intentaba hablarlo conmigo y yo me resistía, estaba bloqueada, no sabía qué hacer, me sentía engañada y sin ganas de nada. Se me ocurrió la gran idea de pedir opinión a otros. Muchos me dijeron que no era normal y que me debía separar de él, que le pidiese el divorcio. En cambio, en ese momento mi amiga Soraya apareció y fue como un atisbo de luz, me comentó que ella pasó por un problema de pareja similar y que sabía de qué manera podría ayudarme:

Podíamos acudir a un Psicólogo de parejas para problemas de matrimonio

 

Desde ese momento lo vi claro, acudir a terapia de pareja iba a ayudarnos mucho. Teníamos muchos problemas de comunicación, cada vez que hablábamos terminábamos con las temidas discusiones de pareja, y hablar con el psicólogo sobre nuestros problemas iba a ser la mejor opción.

Y así fue, me di cuenta de que el Psicólogo no juzgaba nuestra manera de actuar o pensar, no se metía en tomar decisiones por nosotros, y nos respetaba y ayudaba en todo momento. Sinceramente me sentí muy comprendida y apoyada. Recuerdo que lo primero que le dijo Diego al terapeuta de pareja fue:

Mi pareja se enfada y deja de hablarme”, y no podía quitarle la razón, realmente era así.

 

El psicólogo nos ayudó a aprender a dialogar sobre nuestros problemas de pareja desde el respeto, a empatizar con el otro y a valorar los esfuerzos realizados, a poder solucionar los problemas de pareja a partir de la resolución de conflictos, y, en definitiva, a favorecer nuestra relación de pareja y buscar soluciones.

Hoy por hoy seguimos juntos y estamos muy a gusto. La importancia está en que tú y tu pareja seáis los que decidís si la relación continúa o no. Si necesitáis ayuda psicológica, no dudéis en contactar con un psicólogo experto en parejas.

 

terapia de pareja en madrid

 – Para leer el artículo anterior, pulsa aquí.

 

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Julio 2020

Émora Psicólogos para Jóvenes, Adultos y Familias en Madrid (Canillejas, Rejas, Plenilunio).

Calle Aramayona, 3 – 28022 Madrid

Teléfono: 672 79 94 03 

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- Escrito por Alicia Jiménez, Psicóloga del Equipo de Émora.

 

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