Émora | ESCUCHA ACTIVA: Concepto, ejemplos y dinámicas de grupo | por Émora Psicólogos en Sevilla Este

Escucha activa: Qué es, ejemplos, ejercicios y dinámicas para mejorar la comunicación

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Hoy, desde Émora Psicólogos en Sevilla Este, hablamos sobre la escucha activa:

¿Qué es realmente la escucha activa? ¿Qué significa este concepto y de qué manera podemos trabajarlo? ¿Por qué es tan importante para mejorar la comunicación?

Qué es la escucha activa: definición y concepto

Paremos un momento a reflexionar. Piensa en la manera que tienen de actuar los niños para sentirse escuchados. ¿Qué se te ocurre? ¿De qué manera nos piden atención los niños? Es posible que te vengan a la mente diferentes maneras de actuar, a mí se me ocurre una: saltar y agitar nuestra ropa hasta que finalmente «les escuchamos con los ojos». La escucha se produce de manera activa cuando prestamos atención con nuestros 5 sentidos a la persona que nos está hablando, cuando realmente queremos escuchar el mensaje que nos quiere transmitir.

Dicho esto, la escucha activa es un estilo comunicativo que engloba tanto aspectos verbales como no verbales. Así, la escucha activa hace referencia a una forma de comunicación en la que el receptor del mensaje mantiene una actitud comprensiva y atenta ante el contenido (verbal y no verbal) transmitido por el emisor.

La habilidad social de la escucha activa influye tanto en el emisor como en el receptor. Así, escuchando activamente, el emisor se sentirá realmente atendido, a la par que el receptor se mostrará atento y coherente al diálogo y al mensaje que se quiere transmitir.

Por ello, desde Émora Psicólogos en Sevilla Este, queremos ayudarte a potenciar esta habilidad social, pues, como tal, se puede mejorar.

Diferencias entre oír y escuchar activamente

A grandes rasgos, y de forma simplificada, diríamos que el hecho de oír se produciría de manera pasiva, es decir, oír, haría referencia a “percibir los sonidos”. Sin embargo, escuchar sería la capacidad de atender e interpretar el mensaje, o, dicho de otra manera, de comprender, dar sentido y significado al sonido.

Una vez aclarada la diferencia entre ambos conceptos, podrás comprender la importancia de la escucha activa, habilidad que se puede entrenar y que es aplicable a múltiples contextos comunicativos (familia, pareja, amigos, trabajo…)

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Escucha activa: 3 niveles

Tal y como propone el Psicólogo Benito Bernabé, Director de Émora y ÉmoraLiderazgo, experto en comunicación y liderazgo:

Podemos dividir tres niveles de escucha activa, según el nivel de atención y de profundización en el mensaje que nos quieren transmitir:

El primer nivel de escucha activa sería el más superficial. De manera que oímos sus palabras pero realmente nuestra atención está centrada en otra cuestión (viendo la TV, con el móvil, pensando en nuestras cosas…)

En el caso del segundo nivel de escucha activa, ponemos más atención a la información que nos quieren transmitir. Sin embargo, no entendemos bien la emoción del mensaje. En este caso, utilizaríamos la atención selectiva (únicamente prestamos atención a lo que nos parece importante).

El tercer nivel de escucha activa se trata del nivel más completo, pues nos mantenemos atentos a todo lo que nuestro interlocutor nos quiere transmitir. Por tanto, tendremos en cuenta tanto el mensaje verbal como el no verbal, así como todo aquello que no podemos ver pero que nos quiere transmitir (emociones, preocupaciones, inquietudes…)

Escucha activa y comportamientos indicativos de comunicación mejorable

A modo de reflexión, los siguientes supuestos pueden ayudarnos a explorar, y a darnos cuenta de nuestro propio comportamiento. De esta manera, podemos valorar si al hablar con otra persona mantenemos una escucha activa. A continuación, se exponen algunos ejemplos de conductas que se podrían trabajar:

– Quizá podemos valorar si cuando una persona está hablando con nosotros/as, mentalmente nos dirigimos hacia otros lugares.

– Evalúa si aparecen pensamientos enjuiciadores de lo que está hablando nuestro interlocutor.

– Tomando perspectiva, nos daremos cuenta de si realmente cortamos a la otra persona para corregir lo que nos ha dicho, o si nos mantenemos a la defensiva en el momento en el que la otra persona nos da su punto de vista.

– Podemos observarlo cuando, a grandes rasgos, invertimos más tiempo en hablar que en escuchar. (Regla de oro: habla un 30% y escucha un 70%).

– Podemos darnos cuenta de que en algunas ocasiones no miramos a la cara de la persona que está hablando con nosotros.

– También es posible que prestemos poca atención a las emociones, preocupaciones o intereses de nuestro interlocutor.

– Por último, es probable que en ocasiones tendamos a completar las frases de nuestro interlocutor y a atribuir diversas causas a lo que nos está contando (como, por ejemplo: Anoche no podía dormir, no me encontraba bien…- «seguro que cenaste demasiado» o «eso es porque te echaste la siesta»).

Quizá, con estos ejemplos, has podido observar que, en algunas ocasiones, nuestra comunicación con otras personas podría mejorar. A continuación, te exponemos 3 tips importantes de escucha activa, aspecto fundamental para mejorar la comunicación.

Porque realmente, piénsalo…¿Quién de nosotros podría decir que no nos gusta sentirnos escuchados?

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Escucha activa: 3 sencillos pasos para mejorar la comunicación

1. Cuida tu comunicación no verbal. Adopta una posición activa y atenta manteniendo el contacto visual (no estés pendiente de otro estímulo: móvil, ordenador, TV…) Intenta que tus gestos sean coherentes con el diálogo de la otra persona, refuerza a cada momento el mensaje que te está transmitiendo (asintiendo con la cabeza, sonriendo, mirada fija y atenta…)

2. Respecto a la conducta verbal, responde con un tono adecuado, aporta incentivos verbales (del tipo: ya veo, entiendo…) y no emitas juicios de valor. Tal y como vimos en el punto anterior, es importante que no se atribuyan causas del tipo «eso te pasó porque…» y que intentes parafrasear (preguntar utilizando las palabras de tu interlocutor) del tipo: «me has comentado que estabas preocupado… ¿Qué es exactamente lo que te preocupa?«.

3. En cuanto al contenido del mensaje, analiza: qué nos quiere transmitir nuestro interlocutor, observando su estado y el contenido emocional del mensaje, sus inquietudes e intereses y la expresión que mantiene en el transcurso del diálogo. Asimismo, presta atención al momento en el que la otra persona desea que intervengamos con nuestro turno de palabra.

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Ejercicios y dinámicas de escucha activa: ¡a reflexionar y practicar!

Ejercicio de visualización (si no puedes realizar el ejercicio con otra persona):

Imagina que quieres contarle a una persona cómo pasaste ayer el día (piensa en lo que hiciste ayer y piensa también en qué persona quieres contárselo…) Una vez que ya lo tengas pensado, sigue adelante. Imagina ahora cómo se lo estás contando, en qué te estás parando más porque te gustaría incidir en ello, y qué episodios estás remarcando para contárselo en profundidad… Imagina que durante todo ese tiempo ha estado atento/a a lo que le contabas, mirándote constantemente, sonriéndote, poniendo caras de sorpresa en su caso, y dejándote todo el tiempo del mundo para que puedas explicar con detalle lo que quieres expresar… Ahora imagina que esa persona cambia totalmente su manera de comportarse y te corta cada vez que dices tres palabras, que te interrumpe, que te da consejos sin que tú se lo pidas, que incluso cambia de tema y te cuenta una historia que esa misma persona considera mejor… ¿Qué notas? ¿Con qué tipo de comportamiento te quedarías?

Ejercicio de escucha activa con otra persona:

En este caso, necesitaremos a otra persona para realizar el ejercicio práctico. Pide a una persona de tu entorno que participe contigo para la realización del ejercicio. Una vez que haya aceptado la propuesta, pídele que te cuente qué tal le fue el día ayer, que te lo cuente en detalle, que sea muy exacto con todo lo que le pasó en el día de ayer. Cuando pasen alrededor de 15 segundos, coge el móvil y ponte a mirar algún contenido de internet (para no irnos muy lejos, por ejemplo, observa una imagen que esté en este artículo). Notarás que estás oyendo a la persona hablar, pero realmente no pondrás atención en escuchar el mensaje que te quiere transmitir. Posteriormente, detente en alguno de esos contenidos y coméntaselo sin más a la otra persona… Simplemente dile: “mira esto” o “mira qué graciosa esta imagen”. Probablemente, la persona que intentaba transmitirte un mensaje aluda a la interrupción del mensaje, si no es así, insiste: cambia de tema, ríete sin sentido, o aporta un juicio de valor o un consejo simple sobre lo que te está contando. Una vez que la persona no quiera seguir contándote su día porque se sienta incómoda, llegará el momento de preguntar: ¿cómo te has sentido? Seguramente, la persona se sienta indignada por esta situación y te diga que sentía que no querías escucharla.

Tras este pequeño ejercicio basado en vuestras experiencias, comenta a esa persona que ahora sí que vas a prestar atención, que por favor te cuente de nuevo la historia (puesto que antes no entendiste bien la información) o una nueva, lo que prefiera. Es momento de empezar a practicar los 3 pasos expuestos anteriormente: adopta una posición activa de escucha, mantén el contacto visual con la otra persona, asiente con la cabeza, sé coherente con lo que te está transmitiendo, aporta incentivos verbales como: ya veo, entiendo… y observa cómo se está expresando, su manera de hablar, cómo se siente… Una vez que hayáis terminado de hablar, pregunta entonces: ¿cómo te has sentido en esta ocasión? Valora los cambios, experimenta y pide consejo sobre qué aspectos podrías mejorar en tu comunicación verbal y no verbal…

 

 

Dinámica de grupo sobre escucha activa:

Para realizar esta dinámica de forma óptima, será necesario utilizar antifaces. Una de las personas del grupo contará un evento que ha vivido en su vida y que le parezca inquietante, de manera que dedicará 5 minutos a contar de forma detallada algún acontecimiento que le hizo sentirse de determinada manera. Con los ojos tapados, la mitad de los miembros del grupo prestarán atención al mensaje verbal basándose en el tercer nivel de escucha activa (analizando el contenido implícito del mensaje: emociones, preocupaciones, miedos, inquietudes…) La otra mitad del grupo, prestará atención basándose en el tercer nivel de escucha activa pero en este caso analizando también su expresión y comunicación no verbal (gestos, movimientos, miradas…)

Posteriormente, una vez que la persona escuchada haya terminado de contar su historia, todos los miembros del grupo pondrán en común lo analizado, se comentarán las diferencias encontradas, cómo se han sentido al realizar la actividad (tanto la persona que ha sido escuchada como los que escuchaban activamente el mensaje verbal o no verbal), comentarán por qué creen que es tan importante la escucha activa y qué aspectos destacarían de la actividad.

 

 

Desde Émora Psicólogos en Sevilla Este, esperamos que estos pequeños ejercicios puedan ayudarte a reflexionar y practicar la escucha activa. Y recuerda… ¡La habilidad social de la escucha activa también se practica!

Un abrazo y que tengas un buen día.

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En el siguiente Podcast, hablamos sobre estudiar Psicología con alumnos y profesores del primer año de carrera. Escucha el Podcast haciendo click directamente en «Escuchar en el navegador»:

– Referencias:

Pareja, M. A. (2016). Manual de terapia de conducta. Tomo 1.

Calderón y Silva (2018). La escucha activa como elemento necesario para el diálogo. Revista Convicciones5(9), 83-87.

Rost, M., y Wilson, J. J. (2013). Active listening. Routledge.

– Escrito por Alicia JiménezPsicóloga del Equipo de Émora.

– Con la ayuda de Benito Bernabé, Fundador de Émora y Psicólogo en ÉmoraLiderazgo.

Septiembre 2021

Émora Psicólogos para Jóvenes, Adultos y Familias en Sevilla Este

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