28 Jul La Colaboración entre la Psicología Sanitaria y la Psicofarmacología
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La colaboración entre la Psicología y Psicofarmacología en la intervención de casos relacionados con la depresión
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Existen intervenciones consolidadas y con evidencia científica desde el análisis de conducta para el tratamiento de personas con sintomatología depresiva. Esto incluye que, en ciertos casos, el profesional considere oportuno combinar el tratamiento cognitivo-conductual con medicación de apoyo en colaboración con un médico del área psiquiátrica. Hablamos de Psicología y psicofarmacología en depresión. Siempre de forma planificada y calculando muy bien los tiempos de medicación y retirada progresiva de la misma estudiando los avances conductuales del usuario.
En estos casos especiales, en los que aparecen, por ejemplo, pensamientos obsesivos muy fuertes o conductas de evitación áltamente consolidadas, puede comprobarse que la estrecha colaboración entre profesionales supone una mejora para el cliente y la consecución de sus objetivos. Siendo de gran importancia consultar a un profesional que pueda haber recibido una formación como la del Máster en Psicofarmacología para Psicólogos.
El tratamiento colaborativo circunstancialmente puede aumentar la eficacia de la terapia de conducta al ayudarnos con el control o puesta en marcha de nuevos comportamientos. Siendo clave para planificar correctamente el sistema de reforzamiento de los mismos.
Además, desde el punto de vista de una persona que solamente haya probado el tratamiento médico psiquiátrico con medicación, el plan combinado puede permitir que se reduzcan las dosis y, por tanto, los efectos adversos. La medicación puede reducir la necesidad de una sesión terapéutica persistente o más intensiva, al aliviar los síntomas a corto plazo, pero con el riesgo de actuar como variable mantenedora a largo plazo.
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Cuándo emplear estrategias de tratamiento combinadas
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La intervención desde la terapia de conducta puede ser un elemento esencial en el tratamiento de los usuarios que presentan comportamientos relacionados con el constructo denominado depresión. Pueden ser casos con problemas psicológicos mantenidos desde la infancia y en su historia de aprendizaje, así como otros problemas relacionados con su capacidad o habilidades sociales.
Además, podría estudiarse la introducción de la terapia complementada con medicación en casos con otras etiquetas psiquiátricas como: el denominado trastorno obsesivo compulsivo, los trastornos de la conducta alimentaria y el trastorno de estrés postraumático. También si la persona experimenta un alto nivel de sufrimiento y deterioro funcional y está en riesgo de conducta autolítica.
La combinación de la terapia de conducta centrada en la reestructuración de pensamientos y la activación conductual y la farmacoterapia puede ser una opción útil para los consultantes que presenten conductas depresivas moderadas o graves mantenidas en el tiempo. Otras indicaciones para la terapia combinada serían las conductas crónicas de riesgo relacionadas con los síntomas de depresión, los problemas psicosociales, los conflictos a nivel cognitivo, o los problemas interpersonales.
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LA INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA COMO AYUDA DETERMINANTE A LA MEDICACIÓN
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La terapia psicológica ofrece la oportunidad de explorar cómo afectan a los usuarios los distintos efectos adversos y qué cambios pueden ser necesarios en su forma de interactuar y adaptarse al entorno que les rodea. Además, estos resultados adversos comunes pueden ser experimentados de formas diferentes en función de su análisis funcional.
Algunas personas luchan con reacciones negativas recurrentes a la medicación -el denominado efecto nocebo- que van más allá o no son consistentes con los posibles resultados adversos. Dichos síntomas pueden llevar a la interrupción recurrente de la medicación y contribuir a una visión negativa hacia el profesional.
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CONCLUSIÓN
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Hay varias razones por las que la combinación de medicación y terapia psicológica puede permitir un tratamiento más eficaz de los denominados en psiquiatría TDM o problemas psicológicos con sintomatología relacionada con la depresión. Dada la respuesta variable a los planes de intervención, esta terapia combinada aumenta la probabilidad de eficacia cuando está bien planificado por un profesional en análisis de conducta y con la ayuda y el apoyo del tratamiento de un médico psiquiatra.
Los resultados de varias investigaciones sugieren que las conductas asociadas a la depresión de forma crónica responden bien al tratamiento psicológico junto con la planificación guiada de medicación. Este enfoque ayuda además a evitar posibles luchas de domimancia del tratamiento en las que el médico podría ser visto como la autoridad que presiona a los usuarios para que cumplan con un determinado tratamiento, y los que se resisten a estos esfuerzos.
Una exploración empática sobre las preocupaciones de los usuarios sobre las diversas intervenciones de tratamiento integrado ayudará al cumplimiento y proporcionará información sobre los factores psicológicos que pueden ser relevantes para los síntomas y otros problemas derivados.
Son muchas las variables que contribuyen a la falta de adherencia a la medicación, o la ingesta de esta sin planificación, entre ellas la escasa psicoeducación y la falta de seguimiento, así como los factores culturales y psicológicos.
Mantener una alianza terapéutica de calidad entre el terapeuta, el psicofarmacólogo y el usuario, así como la comunicación entre los profesionales de la salud, puede ayudar a identificar y abordar las áreas más problemáticas.
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