El siguiente relato está inspirado en hechos reales.

 

torrejon-psicologos-desempleo-juvenil-ansiedad-hijo

 

Hola a todos/as, soy David, tengo 25 años y estoy graduado en Biología. Desde hace aproximadamente 2 años he estado buscando trabajo activamente. Si alguna vez has pasado por esta situación entenderás lo que te voy a contar a continuación.

 

Cuando terminé la carrera, me dediqué a enviar mi Curriculum Vitae a distintas empresas y hospitales, tanto públicos como privados. Debo decir que tuve suerte, ya que que muchos (de los cientos que mandé) me contestaron, pero la mayoría de ellos me respondían con un “nos guardamos tu CV por si lo necesitamos en un futuro”. Cada vez que esto ocurría, mi estado de ánimo bajaba. No me decían un NO rotundo, pero era un “no, de momento”.  Yo quería empezar a trabajar ya, quería tener experiencia, poner en práctica todo lo que había estudiado en la carrera (que tampoco fue fácil para mí), sentirme productivo y poder demostrar mi valía.

 

En alguna ocasión tuve la gran suerte de que me llamasen, incluso de hacer alguna entrevista personal, pero en todas y cada una de ellas me preguntaban sobre mi experiencia profesional (lógico). Al comentar que aún no me habían dado la oportunidad de poder trabajar en mi ámbito, notaba cómo el entrevistador/a cambiaba su cara y casi acto seguido me soltaba la típica frase: “vale pues…ya te llamaremos”. Esto hacía que realmente me derrumbase, tenía muchas ganas de poder trabajar y no me ofrecían la oportunidad de empezar.

 

Hubo un momento en el que me llegué a plantear si estaba haciendo algo mal, pero creo que sobre ese tema en concreto no tenía el control, era imposible tener experiencia si nadie apostaba por mí. Sin embargo, decidí que para compensar mi falta de experiencia profesional, quizás era necesario que complementase mi formación con algunos postgrados. Y así hice, me matriculé en varios postgrados de distintas universidades y aprendí un montón de cosas nuevas. Realmente me sentía bien, estaba bastante convencido de que al terminar esos postgrados, encontraría trabajo.

 

Pero…amig@ mí@, esto no fue así. Y aquí es donde empezaron los problemas. Llegó un momento en el que consideré que había perdido la batalla, y me dispuse a buscar otro tipo de trabajo. Al fin encontré uno (aunque no tenía nada que ver con la Biología), y decidí probar. Si te soy sincero, cada día que volvía del trabajo me cuestionaba si así era feliz. Cada día volvía con menos y menos ánimos. Incluso mi familia y amigos me comentaban que me veían distinto, que no era como antes.

 

Entonces llegó el día en el que decidí dejar ese trabajo, y pensar de nuevo qué hacer, necesitaba algo que me llenase más. Realmente estudié la carrera por vocación y trabajar en ello sería un sueño hecho realidad. Tras los primeros intentos de búsqueda, empecé a tirar la toalla. Me sentía triste, no sabía cómo hacer para poder salir de esa situación. 

 

Recuerdo que en uno de esos días grises, mi madre muy preocupada por la situación vino a verme a mi cuarto. Ella me tranquilizó bastante, me dijo que la familia estaba para apoyarse y que podía contar con ellos para lo que necesitase. La comenté que me sentía culpable, que sentía que algo estaba haciendo mal para que las cosas no salieran como me pensaba, que ya no tenía fuerzas ni ganas para seguir buscando trabajo, sentía mucha ansiedad, me encontraba bloqueado.

 

Ella me dio un gran abrazo y me dijo una frase que jamás olvidaré: “hijo, hay veces que las cosas pasan así, y lo mejor es que busques ayuda de un profesional; ¿recuerdas cuando falleció tu abuelo?, a mí me ocurrió algo bastante parecido, me sentía bloqueada y no veía bien la salida”.

La contesté: “sí, justo eso, me encuentro bloqueado y no sé qué hacer, ¿tú qué hiciste mamá?, ayúdame” (me di cuenta de que muy pocas veces en mi vida había pedido ayuda, era algo que me costaba bastante).

“Mañana vente conmigo y lo verás”- me respondió.

 

Al día siguiente, mi madre me llevó a un centro de Torrejón de Ardoz (muy cerquita de donde vivo), en el que ofrecían terapia psicológica a través de “Émora“.

 

Debo reconocer que estaba un poco nervioso, pero rápidamente la psicóloga que me atendió me tranquilizó y pudimos trabajar. Reconozco que mi autoestima estaba bastante baja cuando llegué, y gracias a los objetivos propuestos y el trabajo diario pude mejorar muy notablemente mi situación. Además, algo que me encantó fue que también tuve la opción de ir a terapia online, y eso me ayudaba mucho para no tener que desplazarme.

 

Por ello escribo esto, porque desde luego, hay veces en las que uno mismo se encuentra bloqueado y cuesta mucho pedir ayuda. Pero sí, al igual que debemos cuidar nuestro cuerpo, también nuestra mente. Y en estos casos, está muy claro que se necesita una ayuda externa, de un buen profesional de la Psicología. Gracias por haber leído hasta aquí, espero que te haya servido.

 

psicologos-en-torrejon-hijo-hija-adolescente-trabajo-ansiedad-Para leer el relato anterior, pulsa aquí

 

Marzo 2020

Émora Psicólogos en Torrejón, para Jóvenes, Adultos y Familias.

Paseo de la Convivencia, 3, 28850 – Torrejón de Ardoz, Madrid.

Teléfono: 672 79 94 03

 

 

- Escrito por Alicia Jiménez, Psicóloga del Equipo de Émora.

 


elefono-psicologos-torrejon-de-ardoz-adolescente

 

 

 

Comments are closed.