El siguiente relato sobre edadismo, escrito por Émora Psicólogos en Torrejón de Ardoz, está inspirado en hechos reales:

 

ideas sobre envejecimiento

 

Mi nombre es José Manuel, y tengo 58 años. Hace un año que perdí mi puesto de trabajo. Era economista en una gran empresa internacional. Llevaba toda la vida trabajando allí, no entendía por qué me despedían sin más. La razón fue clara: “Lo siento José Manuel, actualmente queremos renovar plantilla, ahora mismo ya no te necesitamos, pero gracias por tu trabajo”

Recuerdo cada una de las palabras que me daba la persona encargada de recursos humanos. Cuando lo escuché, mi mente se hacía preguntas como: ¿Realmente ya no me necesitáis? ¿Qué ha cambiado de hace unos años a ahora? ¿Cómo es posible que me echéis si ahora la empresa va mejor? ¿De verdad soy como un papel de usar y tirar? … Pero debo decir que no me atreví, así que simplemente contesté: “Me da mucha lástima que sea así, pero gracias a vosotros por todos estos años que habéis confiado en mí”

 

“Tenía claro que el siguiente paso era conocer las maneras que existían actualmente sobre cómo buscar trabajo”

 

Reconozco que llevaba años sin preocuparme en este aspecto, pero Aún me quedaban bastantes años para la edad de jubilación y debía encontrar trabajo para poder subsistir. Cuando le di la noticia a mi mujer no se lo podía creer. Esto también hizo que me sintiera muy mal porque en cierta parte me sentía responsable y culpable por haber fallado.

Sin embargo, desde el primer día me puse manos a la obra, hice mi currículum con foto actualizada y me dediqué a enviarlo por distintos medios. Estuve meses currándomelo y moviéndome mucho, pero no había manera. Llegó un momento en el que pensé que algo iba mal y que debía cambiar algo, pues mi puesto tenía mucha demanda en el mercado laboral y no entendía que no recibiese ni una sola llamada.

 

“Así que leí por internet varios consejos sobre cómo encontrar trabajo y me decanté por realizar cambios en mi currículum”

 

Decidí que esta vez no pondría foto. Curiosamente, a la semana siguiente me llamaron para realizar una entrevista. Estaba muy ilusionado porque habían tardado poco en llamarme, aunque tenía miedo por lo que pudiera pasar. Necesitaba trabajar de forma urgente.

Aún recuerdo la cara de la entrevistadora al verme, llegué a pensar que no había elegido una vestimenta adecuada o algo por el estilo. Pero no fue esa la razón, al concluir la breve entrevista, simplemente me dijo: “Bueno José Luis, te voy a ser sincera, veo que tienes mucha experiencia y eso es muy bueno, pero ahora mismo no buscamos ese perfil, buscamos a personas jóvenes que puedan desarrollarse en nuestra empresa”

Estarás pensando que simplemente fue un caso único, que puede que fuese casualidad. Pero debo contestarte que no es así. De las numerosas entrevistas que hice, en todas y cada una de ellas concluían comentándome que no era un perfil válido para el puesto por razones de edad.

No lo entendía, tenía igual o mayor motivación por comenzar a trabajar que cuando era un chaval, además tenía experiencia y conocía en mayor profundidad todos los aspectos, lo único que cambiaba era la edad. Pero esto desde mi punto de vista era un aspecto positivo, pues todos los años de experiencia me aportaban un bagaje personal y profesional importante. En una de esas entrevistas, me llegaron a comentar que encajaba totalmente con el perfil que buscaban, pero que al no ser joven no podrían solicitar la ayuda que les aportaba el Estado. Pensé: no me digas más, así que ya sólo por eso lo voy a tener muy muy complicado.

 

“Esta concatenación de situaciones hizo que poco a poco dejase de creer en mí mismo, empecé a tirar la toalla y fue algo que repercutió en mi salud psicológica”

 

Me recomendaron acudir a terapia psicológica en Torrejón de Ardoz (donde vivo) y acepté. Realmente me encontraba en un punto en el que no sabía cómo seguir. El psicólogo me ayudó a creer más en mí mismo, modifiqué algunos pensamientos irracionales que tenía y que me impedían avanzar, aprendí a valorar cada uno de mis logros, y aumenté mi autoestima considerablemente. Esto lo noté mucho a la hora de hacer las entrevistas, tanto es así que uno de los entrevistadores decidió confiar en mí, a pesar de mi edad, y me brindó una oportunidad que no pienso desperdiciar.

 

Ahora me planteo algunas preguntas que quiero que tú también te plantees: ¿Realmente existe la discriminación por edad? ¿Las personas suelen tener prejuicios sobre los trabajadores de mayor edad? ¿Acaso creen que son menos capaces? ¿Actualmente existe un estereotipo sobre sus cualidades?

 

Espero que estas preguntas te hagan reflexionar tanto como a mí. Te deseo que tengas un buen día y te agradezco mucho que hayas leído mi historia.

 

 

encontrar trabajo

 – Para leer el relato anterior, haz click aquí.

 

 

Octubre 2020

Émora Psicólogos para Jóvenes, Adultos y Familias en Torrejón de Ardoz.

Paseo de la Convivencia, 3, 28850 – Torrejón de Ardoz, Madrid.

Teléfono: 672 79 94 03 

RESEÑAS Y MAPS

 

 

- Escrito por Alicia Jiménez, Psicóloga del Equipo de Émora.

 


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