Es muy posible que, como padre, madre o profesor, te hayas encontrado en alguna situación en la que un niño o niña reacciona de forma inadecuada y difícil de controlar.

Hoy te presentamos la “Técnica de la Tortuga” para la impulsividad en niños

 

Desde Émora Psicólogos en Barcelona nos parece muy importante aportarte una serie de pautas para poder ayudar a los más pequeños a controlar sus reacciones emocionales negativas.

 

¿Qué es exactamente la técnica de la Tortuga y para qué sirve?

La Técnica de la Tortuga es una técnica usada en Psicología para el autocontrol de los comportamientos impulsivos por parte de los niños (Schneider & Robin, 1990). Esta herramienta muestra a los niños que, ante una situación de estrés y una reacción excesiva negativa, ellos mismos pueden detectar cuándo tienen que parar, reflexionar y, después, actuar. De esta manera, se podrán dar cuenta de la situación antes de que se les escape de las manos.

Es una buena técnica para controlar los conflictos, la agresividad y las rabietas en niños

 

En definitiva, para controlar aquellas situaciones emocionales que desbordan al niño y le sobrepasan. La técnica se basa en una historia infantil en la que la protagonista es una tortuga que se encuentra en situaciones en las que se va a descontrolar emocionalmente. Como metáfora, y para que los niños/as aprendan de la tortuga (que simulará al propio niño), se les cuenta que cuando ésta se encuentra en situaciones de descontrol, se mete dentro del caparazón, respira, piensa y, luego, actúa.

Ayuda en el autocontrol y en la regulación emocional del niño

 

psicologo-infantil-niños-hijos-adolescentes-barcelona

 

Para que conozcas la historia infantil de la tortuga y puedas explicárselo a tu hijo o hija, te exponemos la historia completa a continuación:

Hace mucho, mucho tiempo, había una joven tortuga que disfrutaba mucho de la vida en su casa y con su familia, pero no se sentía tan contenta cuando iba a la escuela. No le gustaba estudiar ni aprender y solo quería divertirse jugando con sus amigos, riendo y… también peleándose con ellos.

Como no le gustaban las clases ni lo que su maestra le enseñaba, la tortuga se dedicaba a interrumpir la clase constantemente, además de gritar y molestar a sus compañeros y compañeras sin ningún motivo aparente. Además, cualquier cosa que le ofendiera mínimamente o que considerase injusta era motivo suficiente para reaccionar muy mal delante de todos, lo que disgustaba enormemente a sus compañeras tortugas y a su maestra.

La tortuga no quería reaccionar de la forma en que lo hacía, y cada día se repetía a sí misma que iba a mejorar. Sin embargo, a la hora de la verdad, era incapaz de controlarse. Cada vez se sentía peor y más triste.

Un día, paseando mientras pensaba en las cosas desagradables que hacía sin desearlo, se encontró con una tortuga muy viejecita y sabia. ¡Tenía 200 años y era enorme! La vieja tortuga le preguntó qué le pasaba porque vio su carita de sufrimiento, y entonces la joven tortuga le explicó todo lo que le ocurría y su miedo a ser una tortuga “mala”.

La tortuga sabia le dijo, entonces: “¿No ves que llevas encima de ti la respuesta a los problemas que te preocupan? ¡Es tu caparazón!”. “Tienes una coraza en la que puedes esconderte siempre que creas que lo que te están diciendo o lo que ocurre a tu alrededor te enfada mucho. Así pues, la próxima vez que te irrites, métete inmediatamente en tu caparazón”.

Al día siguiente, cuando estaba en clase, volvió a sentir que perdía los nervios y que se empezaba a enfadar mucho. De repente, paró y recordó las palabras de la vieja tortuga. Rápidamente, encogió sus brazos, piernas y cabeza y los apretó contra su cuerpo, permaneciendo quieta hasta que se calmó. Cuando se tranquilizó y salió de su caparazón, se quedó muy sorprendida al ver que su maestra y sus compañeros le estaban sonriendo. ¡Todos la felicitaron mucho por su buen comportamiento y su valiente forma de controlar su enfado!

La joven tortuga utilizó esta técnica cada vez que lo necesitaba y, a partir de entonces, cada vez mejoró más en todos los aspectos de su vida. Se respetaba más a sí misma y también a los demás.

 

tecnica-autocontrol-impulsos-regulacion-emocional-niños

 

¿Cómo puedes aplicar la técnica de la tortuga?

En primer lugar, lee el fragmento al niño/a, tras ello, comentad juntos la historia. Explícale que van a utilizar esta técnica a partir de ahora. Es muy importante explicarle en qué consiste la técnica.

Ambos acordaréis un par de palabras clave para que, cuando las digas en voz alta, el pequeño deberá darse cuenta de que es una situación en la que está perdiendo el control, que debe parar hasta que se relaje y hasta que sienta que puede controlar la situación buscando las soluciones pertinentes. Las palabras usadas normalmente son “Tortuga” y “Stop”.

 

Para ello, tienes que explicarle claramente las fases de la técnica de la Tortuga:

  1. Reconocer las propias emociones. Darse cuenta de que el comportamiento que está teniendo no es apropiado y decidir que es necesario parar. Las primeras veces es preciso que el adulto le avise con las palabras clave, para que él aprenda a detectar los momentos en los que parar.
  2. Parar y meterse dentro del “caparazón”. Se puede sugerir al niño/a apartarse a un lugar más tranquilo para ayudarle en la relajación.
  3. Respirar para tranquilizarse y buscar soluciones. Aplicar técnicas de respiración y preguntarse “¿Cómo me siento?” “¿Por qué me siento así?” Una vez que el niño o la niña se ha tranquilizado, llega el momento de pensar y reflexionar sobre el comportamiento que se ha controlado gracias al método. Con la mente tranquila y en calma, se puede pensar mejor y buscar, con la ayuda de los adultos y de otros compañeros, la mejor forma de solucionar la causa que provoca el malestar del niño. En relación a la técnica de relajación citada, es importante practicarla para poder pensar con claridad desde un estado relajado. Por ejemplo, puedes enseñarle a relajar sus músculos mientras hace 10 respiraciones profundas.
  4. Salir del “caparazón” y aplicar la solución.

 

Además del entrenamiento en relajación de la fase 3, también es recomendable dotar al niño de técnicas de resolución de problemas, para que en la fase 4 pueda gestionar él mismo la situación.

Por último, es imprescindible aplicar un refuerzo positivo cuando el niño/a consiga llevar a cabo la técnica (felicitándole, premiándole…), para que vea que el hecho de haber controlado esas reacciones negativas (que provocan malestar a los demás y a sí mismo), se valora de forma muy positiva. Asimismo, y gracias a este refuerzo, es muy probable que se habitúe a usar esta técnica y lo generalice a otras situaciones.

Dicho esto, se han citado algunas pautas generales que pueden servirte de ayuda. Sin embargo, en muchos casos es necesaria una evaluación exhaustiva por parte de un Psicólogo infantil que pueda ayudarte a resolver alguna cuestión en particular. Si este es tu caso, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

psicologos-en-barcelona-sant-gervasi-infantil 
Extraído de monitoraeducacionespecial.com

 - Para leer el artículo anterior, pulsa aquí.

 

 

libro-de-psicologia-para-verano

 

 

Y si te apetece seguir viendo contenido psicológico creado por Émora Psicólogos… Echa un vistazo a nuestro Blog:

 

 

Julio 2020

Émora Psicólogos para Jóvenes, Adultos y Familias en Barcelona (Sarrià-Sant Gervasi, les Tres Torres)

Carrer del Rosari, 14 – 08017 Barcelona.

Teléfono: 672 79 94 03 

RESEÑAS Y MAPS

 

 

- Schneider, M., & Robin, A. (1990). “LA TÉCNICA DE LA TORTUGA: UN MÉTODO PARA EL AUTOCONTROL DE LA CONDUCTA IMPULSIVA”. T. Bonet (Comp.), Problemas psicológicos en la infancia. Valencia: Promolibro.

 

- Escrito por Laura Davins, Psicóloga del Equipo de Émora Psicólogos en Barcelona.

- Editado por Alicia Jiménez, Psicóloga del Equipo de Émora.

 

 

psicologos ansiedad depresion
psicologo-tres-torres-barcelona-les-corts-sarria-infantil-familias

Comments are closed.