Hace varios siglos el Sistema Planetario fue perfectamente descrito por las Leyes de Newton y Kepler. Éstas nos enseñaban con gran exactitud cómo era el movimiento de cualquier objeto o asteroide que camina por el Universo, unas veces libremente, otras muchas “atrapados” por un cuerpo celeste más masivo que él.

 

relajacion-yoga-meditacion-madrid-clases

Resumiendo brevemente para que se entienda, si nos apoyamos en la teoría del Big Bang, todo comenzó con una gran explosión de un “algo” que contenía mucha masa y energía en su interior.

 

Llegó un momento en que la energía fue tal que no cabía en el “habitáculo” que lo contenía, y explotó, dejando salir millones y millones de fragmentos a un espacio que, hasta ese momento, sólo contenía el vacío… era la “nada” más absoluta.

 

Los fragmentos salieron despedidos de manera multidireccional, a diferentes velocidades, con diferentes energías, con distintas masas. Se produjeron choques entre ellos, impactos que modificaron sus trayectorias, sus tamaños…

 

yoga-clases-meditacion-madrid-relajacion

La lógica nos podría llevar a pensar que esos objetos se moverían en su dirección original eternamente, salvo por los choques que sufrieran con otros de ellos.

 

Sin embargo, no fue así. Se observó cómo algunos de ellos, que pasaban cerca de otros objetos (en todos los casos mucho más grandes que ellos), veían curvarse su trayectoria hacia dichos “grandes asteroides”, que hacían como si “tiraran” de ellos.

 

En ocasiones, la trayectoria se curvaba en las proximidades de estos “grandes cuerpos celestes”, para luego alejarse de ellos siguiendo su nuevo camino. Pero en otras ocasiones esta curvatura de la trayectoria era mayor, y el “pequeño” asteroide se quedaba “dando vueltas” al gran asteroide que le acababa de “atrapar”.

 

Es el efecto de la Atracción Gravitatoria, que viene a decirnos que dos cuerpos se atraen mutuamente por el simple hecho de tener masa.

 

meditacion-relajacion-yoga-clases-madrid

¿Qué determinaba el que sucediera una cosa o la otra?

 

Dos factores: el primero, dependiente del pequeño asteroide, era su energía, su velocidad. Cuanto mayor era esta, más difícil era atraparlo definitivamente en una órbita cerrada alrededor de ese ” gran cuerpo celeste”. El segundo, dependiente de este último, la fuerza de atracción que ejercía el grande sobre el pequeño, que dependía a su vez de sus masas y de la distancia que les separase.

 

Es por eso que tenemos planetas orbitando alrededor de estrellas, satélites orbitando alrededor de planetas, o simples cuerpos que “vagan” en un movimiento cuasi-eterno por el Universo, chocando con unos, siendo desviados por otros, pero sin ningún tipo de atadura.

 

El ser humano no es muy distinto a un planeta, o a un asteroide cualquiera, o incluso a una gran y masiva estrella que deambula sin control por todo el Universo.

 

yoga-meditacion-relajacion-madrid-clases

En este largo vagar por un Espacio interestelar (finito, en este caso) que es la vida, se encuentra con más o menos cuerpos celestes, de diferentes características.

 

Algunos de ellos hacen que nuestro planeta original cambie su trayectoria, de forma temporal, durante más o menos tiempo. Otros simplemente ni se inmutan, están tan lejos el uno del otro que no sufren ningún tipo de fuerza que sea capaz de modificar su trayectoria. Otros, por el contrario, ejercen tal fuerza sobre el planeta, que lo atrapan a su alrededor en un movimiento circular y, en principio, eterno.

 

Y digo “en principio” porque lo será hasta que otro asteroide pase cerca y, o bien choque y lo desvíe, sacándole de su tranquila “órbita”, o bien le atraiga con tanta fuerza que, con tan sólo pasar cerca de él, le “arranque” de su órbita anterior, que parecía eterna.

 

En este último caso la fuerza puede ser tal como para quedar nuevamente atrapado, ahora por el nuevo asteroide, o que simplemente lo haya sacado de su anterior trayectoria “lanzándolo” en una nueva dirección.

 

Muchos de los seres humanos esperan encontrar un Sol (otras veces no lo esperan, simplemente se encuentran) que les atrape en mayor o menor medida. Eso es signo de “estabilidad”, o de ” seguridad “. Otros, por otro lado, se mueven con tanta velocidad por la vida, con tanta energía, que es muy difícil que algún otro cuerpo les atrape en una órbita cerrada.

 

Según la vida que tengamos, todo el mundo (o casi todo) en la primera parte de su vida está preparado para pasar cerca de muchos asteroides que desvíen sus trayectorias, para, a medida que se van haciendo mayores, buscar uno mucho más masivo que les atrape de forma definitiva.

 

Sin embargo, no todo el mundo está preparado, ya sea por motivo ambiental o genético, para una vez atrapado en una órbita que parece eterna, recibir el impacto de otro asteroide que le saque de ella.

 

Al igual que el “polígamo” Sol encontró a los planetas, y el “promiscuo” Júpiter a sus sesenta y siete satélites (de los cuáles sólo conocemos algunos), la Tierra encontró a la Luna, y ambos se prometieron que siempre estarían juntos.

 

madrid-clases-yoga-meditacion-relajacion

Sin embargo, asumieron que, en cualquier momento, sin quizá verlo venir, podría impactar con alguno de ellos cualquier otro cuerpo que les “desligara” definitivamente, separándoles para siempre. De momento no ha ocurrido, y la pareja Luna – Tierra sigue unida de forma idílica, pero nadie les garantiza que en cualquier momento la presencia de otro asteroide se encargue de separarlos.

 

Y es que en el Universo de las relaciones, nos encontramos a lo largo de nuestro camino con gente que no nos influye, otros que nos alteran el camino de forma temporal, y otros que, por motivos difíciles de explicar, nos atraen con tanta fuerza que no tenemos más remedio que quedar “atrapados” en sus proximidades.

Y entonces, en este Universo infinito, sólo debemos tener la suerte de encontrarlos.

 

J.M.H

 

 

Junio 2019

Émora Psicólogos en Coslada para Jóvenes, Adultos y Familias

Avenida de la Constitución, 85, Portal 6, 1º-1

28823, Coslada, Madrid

Teléfono: 91 495 62 82

 

 

firma mail links

El Universo de las Relaciones
5 (100%) 17 votes

Comments are closed.